jueves, 27 de octubre de 2011

Subida al Espigüete. Vía "Directísima esgallera". 21-10-2.011.


Barricada - Accion Directa








El pasado día 21 de Octubre estuvimos en el Espigüete y subimos por un espolón de la cara suroeste que teníamos en la interminable lista de "Cosas por hacer", que dicho sea de paso, cada vez que salgo a quitar algo de esta lista, añado un par de cosas más por lo menos, así que no la completaré nunca.
La idea original era de Vidal, que ya me lo había comentado hace tiempo, y por unas cosas o por otras, siempre se posponía para más adelante. Tuvimos que esperar al último día de "verano" (aunque sea otoño) para hacerlo, pues a partir de ese día daban empeoramiento de la meteo, así que... o ibamos ahora, o hasta el año que viene.
Se trata de una linea que recorre la cresta del espolón, y que una vez que te metes en ella es bastante evidente, bastante más que viéndola desde lejos. Tiene bastantes escapes hacia la derecha, y el último largo también se puede evitar por una rampa que discurre a su izquierda, pero ya puestos, la hicimos lo más directa posible.
Creemos que nunca ha pasado nadie por allí, pues como dice Vidal, es "mucho para montañeros y poco para escaladores". Va a salir directamente a la cima, así que no nos hemos comido mucho la cabeza para poner el nombre,"Directísima esgallera", ahí queda, para la historia je, je, je.
Se nos unió a la expedición José Luis, y para allá fuimos los tres, a la plaza de Cardaño de Abajo, allí dejamos el coche y nos pusimos en marcha.
Nuestras sombras, por el camino de la Binesa
Todavía nos quedaba mucho camino.
Ya se deja ver el objetivo.
Panorámica del Espigüete, ¡que montañon!
La aproximación es muy larga, algo más de dos horas estuvimos andando hasta la base del espolón (fuimos tranquilos), ibamos cargados con material de escalada (cuerdas, friends, empotradores, arneses etc.), por lo tanto la mochila pesaba bastante más de lo que ultimamente estamos acostumbrados, así que se notó en el ritmo, menos mal que la meteo nos acompañó y nos hizo un día bueno...ni frío, ni calor.
Vidal, empezando el primer largo.
Otra vez Vidal empezando otro largo.
La verdad es que se curró todos los largos de primero, y eso que venía de estar dos dias con catarro y aún estaba renqueante, tiene mérito. La dificultad de la escalada no era alta, pero el peligro radicaba en que todo está muy roto, hay que tantear mucho antes de agarrarte a una presa, pero iendo con tiento se puede repetir sin problema (por si a alguien se le pasa por la cabeza).
José Luis llegando a una reunión.
Todas las reuniones están en cómodas terrazas.
Preparando el material para afrontar un largo más.
Tuvimos (yo por lo menos) un susto, al ver como Vidal movía un bloque grande con el pie, menos mal que se quedó en "suspense", y lo tiramos una vez lo superamos los que íbamos de segundos. Está grabado en vídeo, y me imagino que con el tiempo lo podremos ver en una película que se curre (otra vez) el amigo Vidal.
Foto de cima.
Comiendo algo antes de la bajada.
Comenzando la bajada.
Bajamos por una canal que hay en la cara suroeste, por evitar la pedrera de la cara sur, pero que vamos...tampoco es nada del otro mundo, incómoda tambien. Yo no había bajado nunca por ahí.
Anochece.
Track de la ruta.
Ampliación del track para que se vea el espolón.
Croquis, hecho por Vidal (con su permiso).
Y así, poco a poco y a la luz de las frontales fuimos bajando hasta la plaza de Cardaño de nuevo. Las fotos solo tienen una perspectiva (desde abajo) porque a Vidal se le olvidó la tarjeta de la cámara de fotos, y como siempre fue de primero en la escalada, pues eso, que es lo que hay.
La información técnica de la escalada (número de largos, graduación de la vía etc.) tendréis que esperar a que lo ponga Vidal en su Blog , que será bastante más de fiar que si lo pongo yo. Habrá que esperar también el vídeo. Cuando lo ponga, enlazo.
Solo me queda agradecer a José Luis y Vidal otro gran día de montaña, especialmente a este último porque, como ya he dicho antes, fué arrastrando las secuelas de un catarrazo que le impidió hablar todo lo que en él es habitual, aún así nos echamos unas risas con alguna de sus paridas.
Ala, sed buenos.

viernes, 14 de octubre de 2011

Un par de días practicando espeleo en el Cañón del río Lobos. 5 y 6 de Octubre del 2.011.


El martes y miércoles de la semana pasada, estuvimos haciendo unas cuevas en el Cañón del río Lobos unos compañeros y yo. Salimos para allá el lunes, así dormíamos en el albergue de el Burgo de Osma, allí hacíamos los grupos, preparábamos el material y empezábamos al día siguiente prontito.
Una vez hecho todo esto, al día siguiente y después de haber desayunado, cada grupo se dirigió a las cuevas elegidas para ese día. Mi grupo, en el que venían Pedro Alberto, Esteban, Roberto y Guillermo, fuimos en primer lugar, a la sima de Tainas de Matarrubia.
Aquí, el grupo antes de entrar a la primera sima.
Boca de entrada a la Sima de las Tainas.
¡Ya estamos abajo!
La semana anterior, habían bajado a esta sima otro grupo de compañeros, y nos habían comentado que les costaba respirar, y que seguramente hubiese algo de déficit de oxígeno, así que bajamos con un medidor y comprobamos que había un 17´7% de oxígeno en aire, bastante bajo. Al principio, sobre todo cuando hacías esfuerzos, costaba respirar, aunque luego parece que el cuerpo se fue acostumbrando y costaba menos. Aún así, tampoco nos liamos mucho en la parte baja de la sima, y después de hacer unas prácticas de como montar un lugar relativamente cómodo en un sitio así, subimos para arriba, y nos fuimos a la siguiente sima, la MZ-21.
Aquí se puede ver el resultado de la medición de la concentración de oxígeno.
Guillermo, en la entrada a la sima MZ-21.
Esta sima (la MZ-21), fue la primera que hice yo, hace ya unos cuantos años, la hice por probar algo nuevo, y como tenía compañeros que hacían espeleo desde hacía tiempo, pues probé, y al final, como tantas otras cosas, te acaba gustando. Desde entonces hasta ahora, hemos hecho bastantes simas de Castilla-Leon y de Cantabria...y las que faltan.
Alguna de las figuras que se pueden ver abajo.
Estalagmita.
Como la cosa se nos dió bien, y terminamos relativamente pronto, hicimos una visita a lo que queda del castillo de Ucero, para terminar de echar el día.
Después de esta visita al castillo, nos fuimos para el albergue a cenar, descansar y preparar la salida del día siguiente, nos esperaban las simas SG-4 y el Portillo.
Entrada a la sima SG-4. ¡Que estrecheces!
Uno de los pozos.
Pedro Alberto en otro pozo, ya en la subida.
Hace un par de años que ya había bajado a esta sima, fue un día de Diciembre, con nieve en el exterior y cayendo agua por los pozos a manta. Acabamos empapados de arriba a abajo, pero me quedó un recuerdo de ser una sima muy guapa, a pesar de que ese día la hicimos a la carrera por lo que ya os he dicho, y en esta última visita he podido comprobar, que efectivamente es una sima muy bonita y totalmente vertical.
De aquí nos fuimos a la carrera a la sima del Portillo, otra sima que ya había hecho antes, pero no la había apreciado como en esta última visita, a pesar de que apenas tiene pozos o zonas verticales, también tiene su encanto.
Habitantes del Portillo.
Curiosas formaciones, a todos nos llamaron la atención.
¡Que cosas se ven por aquí abajo!
Al final del recorrido hay un pequeño lago, este año con el nivel más bajo de lo habitual.
Foto de grupo antes de salir de la última sima.
Más cansados y bastante más sucios que en la foto que nos hicimos el primer día, terminamos estos dos días de espeleología. Además de la experiencia de las cuevas, aprendimos a distinguir un enebro de una sabina (gracias Chicote por la explicación), y un montón de cosas sobre la pesca de las truchas, cebos, moscas etc., que Esteban se molestó en explicarnos en los ratos muertos, menuda ciencia eso de la pesca, y yo que pensaba que solo era echar el anzuelo y esperar.
Quedamos en que de ahora en adelante prepararíamos salidas a cuevas más a menudo, ya lo contaré si es verdad, o solo queda en buenos deseos.
Ala, sed buenos.